El Aikido es La Vía de la Armonía Espiritual. Es el arte de la asimilación y
unificación con la Naturaleza. No hay dualidad, ni lucha, ni adversario. Sólo
existe la armonia entre nuestro espíritu y el espirítu del universo, y las
técnicas de Aikido son la realización material de esta armonía. Es la vía de la
reconciliación, la encarnación del principio de unidad de todos los seres. Es,
como dijo su fundador "la vía de la gran rencociliación y la brújula
que señala hacia lo que las religiones denominan Cielo o Gran Universo".
El espíritu del
Aikido, se puede resumir en unas palabras del Fundador: "Aiki es la
expresión de la auténtica Verdad. Si alguien te ataca coléricamente, concíliate
con tus sonrisas. Este es el verdadero Aiki". Si no comprendemos
esta enseñanza y usamos el Aikido sólo para luchar, nunca nos desvelará su
secreto. El verdadero espíritu del Aikido sólo podrá comprenderse a través de la
práctica.
En Aikido, se podría hacer una separación o distinción entre técnicas, en las
dos siguientes categorías: